La necesidad de Martial en el campo

El fútbol actual va tan sumamente rápido que la carrera de Anthony Martial parecía haberse frenado definitivamente tras su segundo año en Old Trafford. Y cierto es que éste no había sido ni mucho menos el esperado por nadie. Al igual que en el curso anterior, donde sí arranco bien, Martial pasó inadvertido en la mayoría de encuentros. Partiese como titular o entrase desde el banquillo, para hablar de su actuación normalmente había que hacer un anexo al análisis del partido, pues lo que hacía el francés en muy pocas ocasiones influía en el desarrollo del encuentro. Ni tampoco en el del marcador.

A Martial quizás esta aventura le había llegado demasiado pronto. El atacante francés, a fin de cuentas, había irrumpido en la temporada 14/15 en un AS Mónaco que ni siquiera era suyo y, tras romper en una eliminatoria previa de la Champions, es decir, en dos partidos disputados en verano, fue fichado por un Manchester United muy necesitado de calidad, personalidad y competitividad. Demasiada responsabilidad para un chico de 19 años con bastante más futuro que presente. Y se notó a partir del quinto partido con Van Gaal.
Camisetas de Fútbol de las Selecciones del Mundial 2018.
Dicho esto, lo que le rodeaba tampoco le ayudó lo más mínimo. Tanto ese Manchester United como el posterior de José Mourinho eran equipos sorprendentemente lentos. Ni Old Trafford ni el perfil de ambos técnicos insinuaban que ésta fuera una decisión deseada, pero la falta de equilibrio defensivo y de fluidez ofensiva habían terminado por obligar al equipo a jugar a un ritmo realmente lento que, además, rara vez podían cambiar. Y Martial, al igual que Depay, necesitaba velocidad. Velocidad y espacios, como los que había tenido en aquel Mónaco que replegaba en campo propio y salía con el cuchillo entre los dientes al contragolpe. Sobre todo porque Louis había pensado en un Martial delantero centro. Era la posición que había quedado vacía, pues sólo estaba Rooney. Era la posición en la que se le había fichado, aunque en Mónaco había comenzado en la banda derecha. Pero seguramente también era la posición menos adecuada tanto para su momento personal como para el colectivo.

Por todo lo comentado, no es de extrañar que este curso Anthony Martial sí haya encontrado su hueco. A su mayor experiencia y adaptación a todos los factores que influyen en un nuevo club, dos cuestiones claves y necesarias, hay que sumarle el hecho de que el Manchester United este año ha cambiado. Gracias al crecimiento de Pogbá y los fichajes de Matic+Lukaku, José Mourinho ha podido recuperar varias de las cuestiones características de Old Trafford: la mayor velocidad de juego, la posibilidad de cambiar de ritmo y la capacidad de contragolpear. Y esto es lo que necesitaba un Martial que ya no es punta, sino extremo. Que ya no recibe en parado, sino en vuelo. Que ya no pasa inadvertido durante noventa minutos, sino que tiene impacto incluso disfrutando únicamente de los últimos 10.
Encuentra camisetas y equipaciones de la Liga: Real Madrid, Barcelona, Atletico de Madrid, Valencia, Sevilla.
Porque Martial, mientras continúa dándole forma a sus fantásticas condiciones, ya sí que tiene los suficientes argumentos para ser un jugador relevante. Sobre todo con espacios. Ahí es un futbolista peligrosísimo. Su primer paso ya basta para desbordar y enfilar la portería contraria. Pero es que, además, también está mostrando mucha determinación una vez llega a las zonas de peligro, tanto acompañando la jugada como tras protagonizarla. Sus 8 goles y 7 asistencias en apenas 1230 (un tanto producido cada 82 minutos) le confirman como ese jugador que todos los equipos necesitan en sus filas. Ese jugador que, ahora mismo, en la élite, sólo parecen tener a su disposición el Manchester City y el Paris Saint-Germain. Ese jugador que, llegado el momento y lugar justo, puede marcar la distancia entre ser eliminados o avanzar una ronda de Champions.